Es difícil mantener un juicio ecuánime en uno de los momentos más difíciles y confusos del camino iniciado en La Candelaria democrática de 1989. No celebrábamos entonces al advenimiento de la democracia, sino la construcción de la post dictadura en un nuevo y desafiante escenario.

Cuando dijimos “Dictadura Nunca Más”, teníamos la convicción de que iniciábamos una nueva etapa de renuncia a las aventuras autoritarias y de respeto básico a las instituciones republicanas y a la voluntad soberana del pueblo. Nos proponíamos iniciar la construcción de una paz social en igualdad ante la ley y un mayor bienestar para las grandes mayorías sociales postergadas.

No faltaron en estos 30 años los intentos de atropello autoritario y la añoranza del único líder. No faltaron los filósofos de la mano dura ni las propuestas golpistas. Pero la ciudadanía común, con su sabiduría intuitiva, supo defender la soberanía y la democracia en las calles, como en el Marzo Paraguayo, regándola con la sangre de valientes jóvenes.

La ruptura violenta del orden democrático, encubierta de juicio político al Presidente Constitucional Fernando Lugo, encendió la alarma a la sorprendida ciudadanía. En artera complicidad los partidos tradicionales y los poderes fácticos traicionaron la voluntad soberana del voto popular, una de las conquistas de nuestro azaroso proceso de transición.

Ahora podemos calibrar mejor los augurios de aquél golpe. Uno de sus principales inspiradores, Horacio Cartes, rompía las vallas institucionales para iniciar el asalto al Partido Colorado, primero, y su campaña presidencial, después. Las consecuencias están a la vista: divisiones internas que podrían llegar a ser irreversibles en el Partido Colorado y en el PLRA y profundización de las divisiones en el seno del tercer sector; atropello descarado a la institucionalidad democrática y al equilibrio de Poderes, privatización de lo público, crecimiento de la pobreza y de la desigualdad social, etc.

De remate, el proyecto de la reelección secundado por el sector de Llano en el PLRA y por Lugo y el Frente Guasu, bajo la engañosa publicidad de “Que la Gente Decida”. ¿Quién podría pensar que los legítimos pero mezquinos deseos electorales de Llano, Lugo y sus seguidores encontrarían en Cartes el mejor aliado; y que serían capaces de tirar a la basura las genuinas y frágiles conquistas de la transición democrática por unas cuantas bancas en el Senado? ¿Quién podría pensar que se prenderían de una mentira tan burda como la de que “Lugo es el único capaz de derrotar a Cartes”, cuando el propio Cartes no está habilitado siquiera para la reelección? ¿Y quién podría esperar que habiéndose conseguido un bloque multicolor de oposición a Cartes en el Senado, que logró detener hasta ahora su loca carrera despótica, sería un sector de la izquierda el mejor aliado del proyecto de destrucción de nuestras bases democráticas y constitucionales?

Difícil entender, difícil tragar. Pero es el conjunto de hechos que anuncia una etapa de tormentas y amenazas, que probablemente se instalará por largo tiempo. Este es el nuevo desafío frente al duro invierno democrático que comenzamos a transitar ¿Qué va a pasar? ¿Qué deberíamos hacer?

Podemos prever, en primer lugar, la consolidación del crimen organizado y las mafias, que levantarán la violencia y la degradación social a límites insospechados, como ocurrió en Colombia y Perú, como está ocurriendo en Brasil y Argentina. Teniendo a Santa Cruz de la Sierra en la frontera con Bolivia como el principal centro de acopio de la cocaína, Paraguay es el país de tránsito por excelencia hacía el Brasil, la Argentina y los mercados europeos y africanos. Igualmente Paraguay figura a la cabeza en el lavado de dinero y el tráfico ilegal múltiple de armas, cigarrillos, etc., según los propios informes del Departamento de Estado norteamericano.

Podemos prever, en consecuencia, que la política y el crimen organizado tejerán fuertes relaciones, generando abusos, inestabilidad y perversión de las instituciones democráticas, como ya viene ocurriendo en cierto grado: narcopolíticos asociados con jueces, fiscales, policías, militares, prensa, etc. Esto tendrá nefastas consecuencias al interior de los partidos políticos, que corren el riesgo de convertirse en cáscara de proyectos criminales.

Podemos imaginar también que la ciudadanía más sana corre el riesgo de quedar congelada ante un desborde de violencia, inseguridad y confrontaciones de todo tipo, que frenarán cualquier intento de defensa y articulación colectiva.

Podemos imaginar un clima de inestabilidad permanente, de mayores retrocesos en materia de derechos humanos en general, de sectarismos y exclusiones, como también de mayor pobreza y desigualdad social. Esto significa que la criminalización de la resistencia popular será más intensa.

Así pinta el peor escenario. Esto podría amortiguarse si no se hipoteca el accionar político a lo exclusivamente electoral, si logramos articular un poco más los movimientos sociales e instalamos una robusta campaña de educación política en los sectores sociales

Ruego equivocarme en todo lo que aquí expuse. No tengo otro ánimo más que aportar al debate interno del movimiento, y creo firmemente en la riqueza de la diversidad de pensamientos y percepciones. Una idea no es la realidad, es una brújula de la acción sobre ella. Espero que este 2017 fortalezca nuestras ideas y acciones, nuestra unidad y nuestra identidad como equipo. Siento que vamos caminando bien, y que estamos próximos a dar pasos más trascendentes.

Fuerza y Avancemos!!

Miguel López Perito

31/12/16

Si querés oírlo, te dejo el enlace:  https://soundcloud.com/miguel-a…/que-nos-espera-en-el-2017-1